En muchos entornos rurales del mundo, humanos y fauna silvestre conviven en un delicado equilibrio: mientras un campesino trabaja la tierra, una serpiente busca refugio o alimento. No existe intención de enfrentamiento, pero basta un sobresalto para desencadenar una reacción defensiva. Cuando no puede huir, la serpiente recurre a su única arma: la mordedura venenosa. El veneno, fruto de una larga evolución orientada a la captura de presas, entra así en el organismo de una...





