REAL ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA DE ESPAÑA

Notas de Prensa 13 de octubre de 2026

Cajal: un niño genio que sufrió acoso escolar y un adulto al nivel artístico de Leonardo Da Vinci que apoyaba el papel de las mujeres en la ciencia y se oponía a la guerra

Cajal: un niño genio que sufrió acoso escolar y un adulto al nivel artístico de Leonardo Da Vinci que apoyaba el papel de las mujeres en la ciencia y se oponía a la guerra
  • Un año más, Santiago Ramón y Cajal, el primer español que consiguió el Premio Nobel de Medicina en 1906, vuelve a protagonizar las actividades científicas y culturales que se darán cita esta semana en la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME).
  • El Prof. Diego Gracia, académico de número de la RANME y coordinador de la Semana Cajal, ofrecerá hoy la X Conferencia Cajal, donde abordará la polifacética trayectoria del neurocientífico español en ciencia, arte y literatura, mostrando, asimismo, su lado más vocacional, rebelde y humano.
  • El XIII Acto de lectura continuada de la obra de Cajal, la presentación de la “Biblioteca Cajal. Pioneros de la Neurociencia”, el simposio de Boston Scientific y el II Certamen de Píldoras sobre Cajal son las otras actividades de la Academia abiertas al público general.

La RANME organiza la XIII Semana Santiago Ramón y Cajal del 13 al 16 de octubre

Madrid, 13 de octubre de 2026. “Cajal no hubiera sido el genial histólogo que fue sin sus excepcionales dotes pictóricas y su capacidad para la observación”, asegura el Prof. Diego Gracia, académico de número de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME) y coordinador de la XIII Semana Cajal, una cita científica y cultural anual que nuevamente la RANME acogerá del 13 al 16 de octubre. La Academia contó con la presencia del Prof. Santiago Ramón y Cajal como académico de número durante 27 años, desde el 30 de junio de 1907 hasta el 17 de octubre de 1934, año de su fallecimiento. Ocupó el sillón 38, correspondiente a la especialidad de Histología.

El Prof. Gracia, a lo largo de la X Conferencia Cajal que impartirá hoy, pondrá de relieve la extraordinaria trayectoria que desarrolló este aclamado neurocientífico, desde su nacimiento en Petilla de Aragón, su infancia y juventud en Aragón, su vocación artística como pintor desde pequeño, su estancia como médico militar en Cuba, su vida entregada a la investigación, su carrera como docente, su afición a la escritura y la fotografía, hasta su lado más rebelde y humano.

Aunque vivieron separados por casi cuatro siglos, a Cajal se le compara a menudo con Leonardo Da Vinci por la calidad de sus dibujos: en ambos artistas, el dibujo no era simplemente una ilustración bonita, sino una herramienta para investigar y comprender el cuerpo humano. Mediante la observación de tinciones y microscopia, Cajal pintó neuronas, dendritas, axones y circuitos nerviosos, y de esta forma pudo defender que el sistema nervioso no era una red continua, como sostenía la teoría reticular, sino que estaba formado por células individuales, es decir, neuronas, que se comunicaban entre sí, lo que le llevó a ganar el Premio Nobel de Medicina en 1906.

“Su padre no le dejaba pintar de pequeño porque decía que no era una profesión seria, pero Cajal desde niño tuvo vocación de pintor”, asegura el Prof. Guillén. “A Cajal le gustaba pintar lo que veía en la naturaleza, con sus diferencias cromáticas. Esta afición que, cuando era niño, le valió muchísimos castigos, es también lo que más tarde le permitiría dibujar con asombrosa precisión lo que veía al microscopio”, matiza.

Esta misma creatividad fue también la que llevó a Cajal, con tan solo 11 años, a construir artesanalmente un cañón perforando una viga de madera. Reforzó este cañón con alambre y cuerda, lo cargó con pólvora y, al probarlo con sus amigos, abrió un enorme boquete en la puerta del huerto de un vecino. La hazaña le costó tres días de calabozo. “Mucha gente se mete en el agua para bañarse, pero solo algunas son capaces de descubrir el principio de Arquímedes. Para eso hacen falta muchas cosas, entre otras, curiosidad e imaginación, que Cajal tuvo y cultivó desde niño“, subraya el Prof. Guillén.

El filósofo alemán Wilhelm Dilthey decía que la vida es una extraña trama de azar, destino y carácter, cita el académico. “Cajal es buena prueba de ello. El éxito no depende solo del trabajo, sino que necesita de factores que los seres humanos no podemos controlar, como el azar, y eso que Dilthey llama destino, que tiene mucho que ver con lo que clásicamente se llamaba ‘vocación’, que se tiene o no se tiene”, agrega.

No obstante, Cajal también sufrió una lacra de la sociedad que hoy en día persiste: el acoso escolar. Lo padeció hasta dos veces en su vida. Primero, hacia 1860, cuando tenía 8 años y vivía en Ayerbe (Huesca), los niños del colegio le consideraban un “forastero” por no llevar los calzones, las alpargatas y el pañuelo en la cabeza habituales entre los chicos del lugar. Y, de nuevo, en 1864, a los 11-12 años, cuando estudiaba en el Instituto de Huesca. Allí, Cajal describió el ambiente del instituto como “el abuso irritante del fuerte contra el débil”, porque lo maltrataban física y verbalmente, llegando incluso a recibir una “monumental paliza” de sus compañeros mayores. “Todo lo que diferencia a alguien de los demás genera a veces reacciones de desprecio y otras de agresividad. El acoso infantojuvenil ha existido siempre, aunque no se llamara así”, lamenta el Prof. Gracia.

Su oposición a la guerra y su apuesta por el papel de las mujeres en la ciencia

“En fin, el premio de la Paz fue otorgado al americano Teodoro Roosevelt. Esta decisión produjo asombro, sobre todo en España. […] ¿No es el colmo de la ironía y del buen humor convertir en campeón del pacifismo al temperamento más impetuosamente guerrero y más irreductiblemente imperialista que ha producido la raza yanqui?”. Así expresaba Cajal en sus memorias Recuerdos de mi vida (1923) su ironía, asombro y discrepancia sobre el hecho de que el presidente estadounidense Roosevelt recibiera en 1906 el Premio Nobel de la Paz, cuando este político había sido una figura muy vinculada a la guerra hispano-estadounidense de 1898, especialmente por su participación en Cuba.

Cajal no solo escribía sobre ciencia: tenía opiniones muy contundentes sobre la política, la guerra y el pacifismo de su época y criticaba abiertamente la política imperialista de Roosevelt, teniendo en cuenta que él mismo había servido como médico militar en Cuba y lo había presenciado y padecido. “Como buen neurocientífico, Cajal quería que los avances de la ciencia permitieran un día acabar con la propensión del ser humano a la agresividad y la guerra. Él vivió la Primera Guerra Mundial y predijo que, si los avances de la neurociencia no lo impedían, en pocas décadas se produciría otra guerra aún mayor. Y, en efecto, así fue con la Segunda Guerra Mundial”, confiesa el Prof. Gracia.

Por estas y otras opiniones y comportamientos, a Cajal se le considera un hombre que bien podría haber vivido en los tiempos de hoy. Así, su apuesta por el papel de las mujeres en la ciencia quedó patente cuando en 1918-1919, Manuela Serra Sabates, una joven de 18 años, comenzó a trabajar como auxiliar en su Laboratorio de Investigaciones Biológicas ubicado en Madrid. Cajal se dio cuenta de que aquella chica tenía unas capacidades excepcionales. Aunque ella no había estudiado Medicina ni Biología, aprendió las técnicas histológicas y comenzó a investigar. Llegó incluso a realizar un trabajo científico propio sobre el sistema nervioso y publicó un artículo firmado únicamente por ella, algo especialmente significativo para una mujer joven en la España de los años veinte. Cajal quedó tan impresionado por su inteligencia, capacidad de trabajo y habilidad científica que se ofreció personalmente a pagarle la carrera de Medicina. Se presentó en su casa para hablar con su familia y la madre rechazó la propuesta porque Manuela iba a casarse. En 1927 se casó y abandonó definitivamente el laboratorio. Es un ejemplo muy gráfico de cuánto talento científico femenino podía perderse por las convenciones sociales de la época.

“En la época de Cajal no era infrecuente que las personas acomodadas, cuando veían que alguien a su servicio tenía cualidades especiales para la ciencia o para el arte, decidieran costearle los estudios. Eran los llamados mecenas. Este mecenazgo se ejercía, sobre todo, con jóvenes varones, por lo que hizo Cajal es aún más meritorio”, relata el académico, quien afirma que el recorrido vital de Cajal dejó una huella imborrable que “no solo ilumina el pasado, sino que continúa alumbrando e inspirando el horizonte de la ciencia y de las jóvenes generaciones venideras”.

Actividades de la Semana Cajal dirigidas a todos los públicos

Miércoles 14, a las 10 h. XII Acto de lectura continuada de la obra de Santiago Ramón y Cajal “Recuerdos de mi vida”. Con la presencia de la junta directiva de la RANME, reales academias de medicina regionales, diferentes sociedades científicas, alumnos de educación secundaria y personalidades que acudirán a leer estrofas de su obra.

Miércoles 14, a las 12 h. Presentación de la «Biblioteca Cajal. Pioneros de la Neurociencia». Esta colección, puesta en marcha por Editorial CSIC y Doce Calles, está dirigida por Javier de Felipe, investigador del Instituto Cajal del CSIC. “Es un proyecto interdisciplinar que busca dar a conocer al público no solo al científico, sino también al dibujante, al fotógrafo y al literato, así como solventar una deuda histórica de nuestro país. Es una de las iniciativas editoriales más pertinentes y necesarias del panorama cultural español”, afirma Julio Salvador, doctor en Lengua Española y sus Literaturas, quien organizará una mesa redonda moderada por el Prof. Antonio Campos, vicepresidente de la RANME. En ella participarán los responsables de los títulos publicados hasta ahora: Javier de Felipe (¿Neuronismo o reticularismo?), Julio Salvador (Reglas y consejos sobre investigación científica) y Nicolás Cuenca (La retina de los vertebrados). Los asistentes podrán conocer, de primera mano, esta colección de referencia para todos aquellos interesados en la figura de Cajal.

Jueves 15, a las 18 h. Simposio científico “Avances en neuromodelación: de la teoría a la aplicación clínica”. Con la colaboración de Boston Scientific y coordinada por el Prof. José Á. Obeso, académico de número de Neurología. “Estará centrado en el fascinante tema de la neuromodulación cerebral, entendido como la modificación funcional del sistema nervioso con el objetivo de cambiar la actividad neuronal o transmisión de impulsos nerviosos, de forma focal, precisa y reversible, buscando que el efecto sea duradero en el tiempo”, señala el Prof. Obeso. Según su experiencia, “la forma más frecuentemente aplicada en humanos es la estimulación cerebral profunda (130 Hz), utilizada en la enfermedad de Parkinson y otros trastornos del movimiento, pero también en el tratamiento de la depresión o de trastornos obsesivo-compulsivos, por ejemplo”. Sin duda, añade, “el carácter reversible y poco invasivo de los métodos de neuro­modulación genera mucho interés, de modo que las posibilidades de aplicación clínica se vislumbran como de gran valor”.

Viernes 16, a las 10:30 h. II Certamen de píldoras sobre Ramón y Cajal. Se trata de una actividad dirigida a alumnos de bachillerato patrocinada por la cátedra de Comunicación Sanitaria de la Fundación ASISA en la Universidad de Murcia que dirige la profesora y académica de número María Trinidad Herrero. En este certamen los alumnos harán presentaciones donde se mostrarán los tres perfiles de Cajal: el científico, el humanista y el artista.

Aquí te puedes descargar el programa y vídeo de la XIII Semana Cajal.

NOTA DE PRENSA