REAL ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA DE ESPAÑA

Actualidad Médica 25 de septiembre de 2026

Vino, dieta mediterránea, y riesgo cardiovascular en España

Vino, dieta mediterránea, y riesgo cardiovascular en España

Los beneficios de la dieta mediterránea (MedDiet) están ampliamente demostrados. Sin embargo, uno de sus componentes, el vino, sigue siendo objeto de controversia. Para arrojar luz a esta cuestión se puso en marcha un estudio que ha sido publicado recientemente por la revista científica European Heart Journal (volume 47, issue 27, 14 julio 2026). El título del artículo que difunfe en referido estudio es «Consumo de vino, dieta mediterránea y riesgo cardiovascular en dos cohortes españolas» constando como primer autor del mismo el Dr. Miguel Ángel Martínez-González, médico, epidemiólogo e investigador español, ampliamente conocido por sus estudios sobre nutrición, dieta mediterránea y prevención de enfermedades cardiovasculares y otras patologías crónicas. Es catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Navarra y profesor adjunto de Nutrición en la Harvard T.H. Chan School of Public Health en EE.UU. La notoriedad científica de Martínez-González, licenciado en Medicina por la Faculta de Medicina de la Universidad de Granada, procede sobre todo de su papel en grandes estudios de nutrición: PREDIMED, ensayo clínico que evaluó si una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra o frutos secos ayuda a prevenir eventos cardiovasculares en personas de alto riesgo; PREDIMED-Plus, continuación del primero citado centrado en pérdida de peso, patrón mediterráneo de alimentación y cambios de estilo de vida; y SUN, cohorte prospectiva que analiza durante años la relación entre dieta, hábitos de vida y enfermedades crónicas en miles de participantes.

Este estudio publicado por European Heart Journal evaluó la asociación entre la dieta mediterránea (con o sin consumo de vino) y las enfermedades cardiovasculares graves (ECV) o la mortalidad por todas las causas. El ensayo PREDIMED incluyó a 7.447 participantes de alto riesgo. La adherencia a la dieta mediterránea se midió mediante un cuestionario validado de 14 ítems, que incluía un ítem sobre el vino (umbral: siete copas a la semana). Los episodios de ECV se registraron durante un seguimiento de 4,8 años, mientras que la mortalidad por todas las causas se siguió durante 17 años. También se evaluó una cohorte española más joven (el proyecto SUN), que incluía a 23.133 participantes a los que se realizó un seguimiento de 22 años.
En el estudio PREDIMED, en comparación con los participantes que seguían la dieta mediterránea de forma deficiente (excluyendo el vino), aquellos que la seguían de forma adecuada (excluyendo el vino) presentaban una razón de riesgo (HR) ajustada por múltiples variables de 0,84 [intervalo de confianza (IC) del 95 %: 0,61-1,15] para las ECV. En el caso de quienes cumplían bien la dieta mediterránea (incluido el vino), la HR para las ECV fue de 0,55 (IC del 95 %: 0,36-0,83). En cuanto a la mortalidad por todas las causas, los participantes que cumplían la dieta mediterránea (sin incluir el vino) presentaron una HR de 0,77 (IC del 95 %: 0,68-0,87), mientras que para los que la cumplían (incluido el vino) fue de 0,67 (IC del 95 %: 0,57-0,78). En los análisis exploratorios de dosis-respuesta, no se observó una reducción del riesgo de muerte en los participantes del estudio PREDIMED que bebían tres o más copas de vino al día. Además, los análisis menos susceptibles al sesgo de abstinencia no resultaron significativos, al igual que los términos de interacción multiplicativa para la pregunta sobre el vino en el cuestionario. En la cohorte SUN, no se observaron asociaciones significativas entre el cumplimiento de la dieta mediterránea, el vino y las ECV. Sin embargo, en cuanto a la mortalidad por todas las causas, el HR fue de 0,94 (IC del 95 %: 0,71-1,26) para quienes cumplían la dieta mediterránea (excluyendo el vino) y de 0,54 (IC del 95 %: 0,28-1,04) para quienes cumplían la dieta mediterránea (incluyendo el vino). Al agrupar ambas cohortes, el consumo de vino dentro de la dieta mediterránea se asoció con una menor mortalidad por todas las causas (P = 0,01).

Las conclusiones del artículo publicado expresan como el consumo moderado de vino, como parte de la dieta mediterránea, pareció estar asociado con una menor mortalidad y un menor riesgo de ECV. Algunas asociaciones e interacciones no significativas aconsejan cautela a la hora de interpretar estos hallazgos.

El artículo completo está disponible con acceso abierto en la web de European Heart Journal en https://academic.oup.com/eurheartj/article/47/27/3591/847174