
A raíz del contexto sanitario existente en la Ciudad de Ceuta surgido tras la entrada masiva de migrantes a finales del mes de julio, la Real Academia Nacional de Medicina de España ha emitido un comunicado en el que expresa su preocupación por la situación generada, así como su apoyo solidario a la ciudad de Ceuta y a todos los profesionales sanitarios que allí desempeñan su labor.
COMUNICADO DE LA REAL ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA DE ESPAÑA SOBRE LA SITUACION SANITARIA EXISTENTE EN LA CIUDAD DE CEUTA
El acceso a Ceuta, los días 30 y 31 de julio, de unas 75.000 personas procedentes de Marruecos ha generado en dicha ciudad una situación humanitaria y social de gran complejidad. El episodio ha ocasionado 141 fallecimientos por ahogamiento y dejado a miles de personas en condiciones de habitabilidad muy precarias en espera de ser repatriadas. Las estimaciones disponibles sitúan en 5.000-10.000 las personas que aún permanecen en estas circunstancias tras el regreso del resto a Marruecos. Entre las personas que permanecen existe una proporción indeterminada de origen subsahariano, algunas de las cuales llevan meses o incluso años inmersas en procesos migratorios.
Desde la perspectiva de la Medicina humanitaria, las enfermedades que afectan a las poblaciones emigrantes pueden agruparse en tres categorías: las propias del lugar de origen, las adquiridas durante el proceso migratorio y las contraídas tras el asentamiento en el lugar de destino. En el caso analizado, se trata mayoritariamente de una población joven y sana de origen marroquí, por lo que, sin excluir otros procesos posibles, adquieren especial relevancia las patologías derivadas del propio desplazamiento, particularmente las de carácter traumático. En determinados grupos, sobre todo entre las personas procedentes de África subsahariana, deben considerarse asimismo enfermedades propias del desplazamiento prolongado en condiciones extremas como sarna, tuberculosis e infecciones de transmisión sexual, además de problemas de agotamiento físico y psicológico. Por último, las enfermedades en el punto de acogida, en este caso, serían las propias del hacinamiento y sin higiene, amplificando así las importadas por otros convivientes.
En tal contexto la Real Academia Nacional de Medicina de España advierte que la valoración de la situación debe centrarse desde criterios de salud pública en:
El riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas
Con respecto al riesgo de transmisión de enfermedades importadas mencionadas es, en todo caso, hacia el grupo de emigrantes que conviven en condiciones precarias hacinadas al aire libre sin infraestructuras básicas de higiene personal. La respuesta sanitaria más eficaz para evitar la propagación de infecciones es proporcionar una acogida digna pues el saneamiento, el agua, la alimentación y el alojamiento no son solamente cuestiones sociales o migratorias: en este momento son intervenciones de Salud Pública. Todo se debe acompañar de un triaje de aquellos que estén padeciendo alguna enfermedad (en especial los subsaharianos por su largo proceso migratorio) y, por supuesto, con las medidas políticas que correspondan según la legislación vigente, con sus excepcionalidades si las hubiere, para reducir el foco de riesgo a la mayor brevedad posible.
El impacto de la demanda extraordinaria sobre la prestación ordinaria de los servicios sanitarios
El posible impacto de la demanda extraordinaria sobre la prestación ordinaria de los servicios sanitarios puede traducirse en un aumento sostenido de la carga de trabajo y del esfuerzo físico y psicológico del personal sanitario, aspecto a ser tomado en serio durante la crisis con refuerzos humanos y, llegada la necesidad, con seguimiento por especialistas.
La realización de una valoración conjunta de criterios
La determinación del nivel de respuesta no debe basarse únicamente en el número de pacientes o en la ocupación hospitalaria. Deben valorarse conjuntamente el volumen y la evolución de la demanda asistencial, las hospitalizaciones, la ocupación y reserva efectiva de camas, las necesidades de personal y de turnos extraordinarios, las posibles derivaciones, los riesgos específicos de salud pública, la capacidad de mantener la actividad ordinaria y la evolución temporal de la situación. Asimismo, deberán considerarse las circunstancias sociales y ambientales que puedan incrementar la demanda o dificultar la respuesta sanitaria, como el hacinamiento, la falta de alojamiento adecuado o las necesidades de saneamiento.
La Real Academia Nacional de Medicina de España expresa finalmente su apoyo solidario a la ciudad de Ceuta y a todos los profesionales sanitarios implicados en la resolución de los problemas médicos y de salud pública existentes en dicha ciudad y anuncia que incluirá en su agenda de análisis y debates el estudio científico, médico y sanitario del problema planteado