
La reducción de la presión arterial es el único tratamiento de eficacia probada para prevenir el ictus. No está claro si un único comprimido que combina tres fármacos antihipertensivos en dosis bajas, además del tratamiento antihipertensivo estándar, puede reducir la presión arterial en mayor medida que la atención estándar por sí sola y disminuir el riesgo de ictus recurrente tras una hemorragia intracerebral.
Con este planteamiento el Grupo de Investigción Trindent (The Trident Research Group), un consorcio internacional de investigadores y centros clínicos que lleva a cabo el ensayo TRIDENT -Triple therapy prevention of Recurrent Intracerebral Disease Events-, realizó un ensayo multinacional, doble ciego, aleatorizado y controlado con placebo en el que participaron pacientes con antecedentes de hemorragia intracerebral que fue publicado por la revista científica The New England Journal of Medicine el pasado el 22 de abril (vol 394 · nº 16). El título del del artículo difundido es «Tres agentes antihipertensivos a dosis bajas en una única píldora tras una hemorragia intracerebral» y consta como autor primer firmante el profesor Craig Anderson, neurólogo e investigador australiano de reconocido prestigio internacional especialista en enfermedades cerebrovasculares, director del Programa de Salute Cerebral (Brain Health Program) en The George Institute for Global Health y Catedrático de Neurología y Epidemiología en la University of New South Wales (UNSW), ambos centros en Sídney, Australia.
Los pacientes seleccionados para el ensayo tenían una presión arterial sistólica de 130 a 160 mm Hg al inicio del estudio y se encontraban en un estado clínicamente estable. Tras una fase de preinclusión activa de dos semanas, durante la cual todos los pacientes recibieron una pastilla una vez al día que contenía tres fármacos antihipertensivos en dosis bajas (telmisartán 20 mg, amlodipino 2,5 mg e indapamida 1,25 mg; la «triple pastilla»), los pacientes fueron asignados aleatoriamente a continuar recibiendo la triple pastilla o a recibir un placebo equivalente. El resultado primario fue el primer accidente cerebrovascular recurrente. Los resultados secundarios incluyeron el control de la presión arterial, los eventos cardiovasculares graves, la muerte por causas cardiovasculares y la seguridad. De los 1.670 pacientes que fueron aleatorizados, 833 fueron asignados a recibir la triple pastilla y 837 a recibir placebo. La edad media de los pacientes fue de 58 años. Tras una mediana de seguimiento de 2,5 años, se había producido un accidente cerebrovascular recurrente en 38 pacientes (4,6 %) del grupo de la triple píldora y en 62 (7,4 %) del grupo del placebo (razón de riesgo, 0,61; intervalo de confianza [IC] del 95 %, 0,41 a 0,92; p = 0,02). La presión arterial sistólica media durante el seguimiento fue de 127 mm Hg y 138 mm Hg, respectivamente. La incidencia de eventos cardiovasculares graves fue menor con la triple píldora que con el placebo (6,6 % frente a 9,8 %; p = 0,04). Se produjeron eventos adversos graves en el 23,2 % de los pacientes del grupo de la triple combinación y en el 26,0 % de los del grupo del placebo. La interrupción prematura del régimen del ensayo debido a un evento adverso se produjo en el 13,6 % y el 6,0 %, respectivamente. El evento adverso más frecuente que condujo a la interrupción fue un aumento del 20 % o más en el nivel de creatinina sérica.
Las conclusiones del artículo publicado manifiestan como entre los pacientes con hemorragia intracerebral, el tratamiento con una combinación de tres fármacos antihipertensivos en dosis bajas en un único comprimido, además de la atención estándar, se asoció con una menor incidencia de ictus recurrentes y eventos cardiovasculares graves que el placebo.
El artículo completo está disponible para subscriptores en la web de The New England Journal of Medicine (https://www.nejm.org) y se puede acceder en abierto al resumen del mismo en (https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa2515043)