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Actualidad Médica 3 de julio de 2026

Parches transdérmicos de estradiol en el tratamiento del cáncer de próstata localmente avanzado

Parches transdérmicos de estradiol en el tratamiento del cáncer de próstata localmente avanzado

La prestigiosa revista científica The New England Journal of Medicine publicó a finales del mes de marzo (Vol.394 Nº.16) un artículo en el que se difundió un interesante estudio llevado a cabo en el Reino Unido con parches transdérmicos de estradiol (tE2), una alternativa a los agonistas de la hormona liberadora de la hormona luteinizante (LHRH) como terapia de privación androgénica en pacientes con cáncer de próstata ya que con el tE2 se suprime la testosterona y se mitigan los efectos secundarios de la disminución de estrógenos provocada por los agonistas de la LHRH, así como los efectos secundarios tromboembólicos del estrógeno oral. El título del artículo es «Parches de estradiol transdérmico en el cáncer de próstata localmente avanzado», y lo rubrica como autora primer firmante Ruth E. Langley, médica oncóloga británica y profesora de Oncología y Ensayos Clínicos en el MRC Clinical Trials Unit del University College de Londres (UCL), Reino Unido. La doctora Langley está especializada en el diseño y conducción de ensayos clínicos oncológicos, especialmente en cáncer de próstata y otros tumores sólidos.

En este ensayo aleatorizado de fase III, de no inferioridad, se asignó a hombres con cáncer de próstata localmente avanzado (M0 y N0 o N+) a recibir parches de tE2 (100 μg de estradiol cada 24 horas) o agonistas de la LHRH. El resultado primario fue la supervivencia libre de metástasis a los 3 años. El margen de no inferioridad fue de 4 puntos porcentuales; esto correspondía a una razón de riesgo objetivo de 1,31, derivada de la supervivencia sin metástasis a 3 años observada en el grupo de agonistas de la LHRH. Los resultados secundarios incluyeron niveles de testosterona de castración (<1,7 nmol por litro), supervivencia global y seguridad. 

Entre 2007 y 2022, se reclutaron 1.360 pacientes en 75 centros del Reino Unido. La mediana de edad de los pacientes fue de 72 años (rango intercuartílico, 68 a 77); el 85 % presentaba un estadio tumoral T3 y el 65 %, un estadio ganglionar N0. La supervivencia sin metástasis a 3 años observada fue del 87,1 % con tE2 y del 85,9 % con agonistas de la LHRH (razón de riesgo para metástasis confirmada o muerte, 0,96; límite superior del intervalo de confianza [IC] unilateral del 95 %, 1,11, lo que cumplió el criterio de no inferioridad). Entre los pacientes que continuaron con el tratamiento asignado, se mantuvieron niveles de testosterona de castración durante el primer año tras la aleatorización en el 85 % de cada grupo. La supervivencia global observada a 5 años fue del 81,1 % con tE2 y del 79,2 % con agonistas de la LHRH (razón de riesgo de muerte, 0,90; IC del 95 %, 0,75 a 1,07). Durante el tratamiento, se produjeron sofocos en el 44 % de los pacientes que recibieron tE2 y en el 89 % de los que recibieron agonistas de la LHRH (eventos de grado ≥2, 8 % y 37 %, respectivamente) y ginecomastia en el 85 % y el 42 % (eventos de grado ≥2, 37 % y 9 %). 

Las conclusiones del artículo publicado dejan constancia de que en pacientes con cáncer de próstata localmente avanzado, el tratamiento con parches transdérmicos con estrógenos (tE2) no fue inferior a los agonistas de la LHRH en cuanto a la supervivencia sin metástasis a los 3 años, con una menor incidencia de sofocos pero una mayor incidencia de ginecomastia. 

El artículo completo está disponible para subscriptores en la web de The New England Journal of Medicine (https://www.nejm.org) y se puede acceder en abierto al resumen del mismo en https://www.nejm.org/doi/10.1056/NEJMoa2511781