REAL ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA DE ESPAÑA

Noticias 15 de junio de 2026

“Ver cómo las familias acogen a los pacientes con lepra u otras enfermedades es un ejemplo de vida”

“Ver cómo las familias acogen a los pacientes con lepra u otras enfermedades es un ejemplo de vida”

El Prof. Esteban Daudén, académico de número de Dermatología de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME), compagina su trabajo docente como catedrático de Dermatología en la Universidad Autónoma de Madrid con su trabajo como dermatólogo en el Hospital Universitario de La Princesa, pero, por si fuera poco, a esto ha añadido una tarea más: sus viajes a Malawi para tratar casos de lepra, tiñas, sarna y otras afecciones de la piel. Atraído por su pasión altruista de querer ayudar a aquellos con menos recursos, nos cuenta su reciente segunda experiencia en este país del sureste de África.

 

Esta es la segunda vez que viaja a Malawi con la Asociación Dermalawi. ¿Cómo conoció la organización y por qué decidió volver?

Conocía Dermalawi porque varias compañeras de mi hospital, La Princesa, habían viajado a Malawi con esta organización. Cuando regresaban a España, presentaban una sesión con las actividades que habían realizado y siempre me atraía mucho. La idea de ir a un país en desarrollo, ya bien en África o en Latinoamérica, la tenía ya en mente desde que estudié la carrera. Siempre había tenido interés en ello. Así que lo hice por primera vez con Dermalawi y he querido repetir porque fue una actividad muy positiva y beneficiosa, y una experiencia enriquecedora a nivel personal. No descarto volver más veces.

Hablemos de patologías dermatológicas prevalentes en Malawi. Según estudios comunitarios, el 18% de la población de Malawi tiene enfermedades dermatológicas. Las infecciones fúngicas como las tiñas o la pitiriasis versicolor son de las más frecuentes. ¿En qué consisten y cómo las trataban allí?

La tiña es una infección superficial de la piel, el cabello o las uñas causada por hongos llamados dermatofitos. Las tiñas son bastante contagiosas. Las más frecuentes que vemos en Malawi son tiñas de cuero cabelludo en población infantil, aunque también es cierto que pudimos visitar allí una cárcel y había una enorme prevalencia de tiña inguinal en la población reclusa. Otra infección muy frecuente es la pitiriasis versicolor, causada por el hongo Malassezia furfur que produce manchas normalmente por el tronco. Tanto las tiñas como la pitiriasis versicolor aparecen favorecidas por la situación de hacinamiento en la que viven, el sudor, la falta de higiene… En ambos casos proporcionábamos antifúngicos que nos llevamos desde España. Se curan fácilmente.

¿También hay casos de dermatitis atópica o de contacto?

Sí, la dermatitis atópica se observa más en los niños, pero sobre todo son frecuentes los eczemas por piel seca en la población general. Aunque no son graves, se producen porque esta población tiene la piel más seca debido a un déficit de ceramidas. Esta piel seca, o xerosis, facilita la aparición de los eczemas.

Hay estudios que señalan que más del 40% de la población malauí padece sarna, ¿nos puede contar más?

La sarna se manifiesta con lesiones cutáneas muy pruriginosas. Si bien puede afectar a niños y adultos, en concreto en Malawi la vemos más en población infantil. Es muy contagiosa. Es una infección de la piel provocada por un ácaro llamado Sarcoptes scabiei var. hominis. Se adquiere cuando una persona entra en contacto directo y prolongado con la piel de otra persona infestada, aunque también puede contagiarse, con menor frecuencia, al compartir ropa o sábanas. Lo que ocurre con estos ácaros es que excavan túneles en las capas más superficiales de la piel y dejan huevos. Tras su eclosión, los “pequeños ácaros” suben a la superficie de la piel para convertirse en adultos y repetir el ciclo. La mayor parte de las lesiones no son debidas al ácaro propiamente dicho, sino a la sensibilización frente al ácaro y sus productos (huevos, heces). Gracias a Dermalawi, la situación ha cambiado en gran medida. Había tal prevalencia de sarna hace unos años que se llevó a cabo una campaña específica denominada “Stop Sarna”. Desde entonces, la prevalencia ha bajado significativamente. Como anécdota, cuando visitamos la prisión de Nkhotakota, en Malawi, había tanta sarna que era imposible tratarla de forma individual, así que entregamos bolsas con ivermectina oral a los funcionarios para que la repartieran a toda la población reclusa y poder erradicar ese episodio.

¿Las infecciones bacterianas como el impétigo y los piodermas también son muy frecuentes?

Sí, efectivamente, así es. Es muy frecuente la asociación entre sarna e impétigo. Las heridas en la piel provocadas por el ácaro se sobreinfectan con mucha facilidad.

En cuanto a la lepra, ¿es muy prevalente? ¿cómo afecta y cómo se trata allí?

La lepra es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium leprae y está muy relacionada con la pobreza y el hacinamiento. Puede afectar a todos los órganos del cuerpo, pero lo más habitual es que afecte a la piel y los nervios periféricos, de ahí que los pacientes pierdan la sensibilidad. Dependiendo sobre todo del estado inmunitario del paciente, puede presentar formas más o menos graves. El tratamiento de la lepra incluye tres fármacos: rifampicina, sulfona y clofazimina. Existen blisters que contienen los tres fármacos y señalan de forma muy didáctica la pauta de administración. Estos blisters los proporciona una empresa farmacéutica de forma gratuita, pero solo se distribuye a través de la administración del país. Los dermatólogos realizamos los diagnósticos y contactamos con las autoridades locales para que entreguen la medicación. Sin embargo, con cierta frecuencia el tratamiento se ve interrumpido porque gran parte de la población afectada vive en aldeas muy remotas y tienen problemas de acceso a los logares de suministro. A través de la labor de agentes locales de Dermalawi se intenta minimizar este problema.

¿Qué última enfermedad dermatológica destacaría usted de las que ha visto en Malawi?

 La patología tumoral en albinos. A los albinos les falta pigmentación genéticamente y están expuestos al sol, por lo que vemos un gran número de cánceres cutáneos, muy agresivos si no se detectan rápidamente. Trabajamos en su detección precoz y realizamos tratamientos quirúrgicos de tumores cutáneos, en particular carcinomas epidermoides y carcinomas basocelulares. También se les proporciona ropa de protección solar, gafas de protección ocular y filtros solares.

¿Nos puede contar cómo era su día a día durante esas tres semanas en Malawi?

Dermalawi organiza campañas médicas, campañas quirúrgicas, formación de profesionales locales y educación sanitaria. En mi caso, he participado en las campañas médicas, trasladándonos a aldeas donde la población acudía voluntariamente para ser atendido, o viajando directamente a las viviendas de los pacientes con lepra para hacerles seguimiento, cuando no podían acceder a las aldeas ya mencionadas, donde también realizábamos un cribado de los convivientes y vecinos (contact tracing). Por las mañanas, me levantaba alrededor de las 6:30 h. Unas veces me iba a correr y otras acudía a una misa muy especial porque asistían numerosos niños de un colegio cercano y cantaban canciones en su lengua. Después desayunábamos en grupo y salíamos en una furgoneta todo el equipo que incluía varios dermatólogos, traductores, un microbiólogo y dos enfermeras. Tras llegar al poblado, montábamos nuestra consulta colectiva. Todos los días atendíamos por encima del centenar de pacientes (en una ocasión más de 200). La comunicación con los pacientes la llevábamos a cabo a través de los traductores en inglés. La medicación que suministramos la llevamos en maletas. Al mediodía, parábamos a comer donde podíamos encontrar una sombra (debajo de un árbol, bajo un voladizo,..), comíamos de nuestras tarteras, y a continuación por la tarde seguíamos atendiendo pacientes hasta la puesta de sol (la mayor parte de las veces no había electricidad). En alguna ocasión, utilizamos la linterna de nuestros móviles para terminar de atender a los últimos pacientes cuando nos faltaba la luz solar.

¿Cómo consiguen la medicación?

La mayor parte de la medicación la llevamos en maletas desde España gracias a donaciones de algunas farmacéuticas o las compramos a través de Farmamundi (la ONG del medicamento). Por otra parte, también se ha formado a personal local en Malawi para que elaboren in situ productos tópicos, como cremas hidratantes, medicamentos antibióticos y antiparasitarios como metronidazol, pomadas para hongos… También se elaboran cápsulas de ivermectina para el tratamiento de la sarna.

¿Recuerda ciertos casos que le hayan marcado especialmente?

Sí, hay varios… Recuerdo un chico joven, de 18 años, con numerosas lesiones en la cara, en el tronco y las extremidades. Le diagnosticamos de lepra lepromatosa. Había estado durmiendo en la misma habitación durante años con su abuelo con la misma enfermedad y sin tratamiento. No le había dado importancia porque las lesiones eran asintomáticas. Le pusimos tratamiento. Un año más tarde le volví a ver y prácticamente no tenía lesiones y presentaba muy buen aspecto. Este caso me confirmó la escasa capacidad de contagio de la lepra, curable con el tratamiento adecuado.

También me llamaron mucho la atención las quemaduras tan graves que sufrían, sobre todo algunos niños, en los brazos o en las piernas, porque saltan y corren alrededor de fuegos y cocinas de leña y a veces se caen, o se derraman cazuelas con agua hirviendo. Si estas quemaduras no se curan adecuadamente, se producen retracciones muy fuertes de la piel que les originan grandes limitaciones. Dermalawi facilita que sean intervenidos por cirujanos locales para volver a conservar la funcionalidad de sus extremidades.

También sorprende la aparición de tumores malignos de la piel, carcinomas, en la piel de los albinos a edades muy precoces. Extirpaciones tempranas previenen complicaciones muy serias.

¿Qué es lo más positivo de los malauíes?

La población malauí que he conocido, la de las aldeas y zonas rurales, es tranquila, paciente, generosa y honesta. La relación que hemos mantenido con ellos siempre ha sido muy gratificante. Es una población muy solidaria con los suyos. Ver cómo la familia y los vecinos acogen a los pacientes con lepra u otras enfermedades es un ejemplo de vida.

También llama la atención la alegría de los niños. Una alegría que contagia. Siempre están risueños. Cuando nos ven, nos llaman “azungu” (blancos) de forma simpática y se ríen.

He aprendido mucho de los malauíes y les estoy muy agradecido.

¿Habrá un tercer viaje a Malawi?

A día de hoy no lo sé, pero mientras el cuerpo aguante (ríe). Es bastante duro, a nivel mental y físico, pero también muy gratificante. La interacción con la población local, sean pacientes o colaboradores de Dermalawi, la relación con los compañeros que vamos desde España… Son compañeros muy motivados, con un elevado espíritu solidario y grandes valores. Ver que la actividad trae beneficios, que la población local cada vez está más preparada para darle seguimiento a las campañas y ampliar las prestaciones… merece la pena.