
Este domingo 14 de junio se celebra el Día Mundial del Donante de Sangre, una fecha para agradecer a los donantes voluntarios y no remunerados su contribución a la hora de salvar vidas y concienciar sobre la necesidad de que se hagan donaciones periódicas para garantizar unos suministros de sangre seguros, suficientes y accesibles. Este día también pone de relieve la responsabilidad de los gobiernos y las autoridades de salud en cuanto a inversión en sistemas de sangre sólidos que favorezcan la donación voluntaria, el acceso equitativo y las prácticas de transfusión seguras.
El lema de este año escogido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es “Una gota de humanidad. Donemos sangre. Salvemos vidas”, con el fin de recordar que cada acto conlleva compasión, solidaridad y cuidado hacia los demás. “Donar sangre es algo más que un acto médico, es un superpoder profundamente humano, una de las formas más sencillas y altruistas de salvar vidas y que, al mismo tiempo, nos protege a todos”, asegura la Prof.ª Ana Villegas, académica de número de Hematología y Hemoterapia de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME).
“Las transfusiones de sangre son fundamentales para manejar las hemorragias graves, tratar la anemia infantil severa, apoyar los procedimientos médicos y quirúrgicos complejos, y proporcionar atención de por vida a las personas que padecen enfermedades como la anemia de células falciformes, la talasemia, la hemofilia y ciertos procesos oncohematológicos. También son vitales en las emergencias, los desastres y los conflictos”, explica esta hematóloga.
Además, la OMS recuerda que, gracias a la tecnología de fraccionamiento, los componentes del plasma que no son necesarios para la transfusión se pueden convertir en principios farmacéuticos activos que se emplean en la fabricación de medicamentos derivados del plasma. Entre ellos cabe mencionar los factores de coagulación, las inmunoglobulinas, la albúmina y otros tratamientos que son fundamentales para tratar trastornos hemorrágicos, enfermedades infecciosas y diversas afecciones crónicas, como los distintos tipos de cáncer.
Por su parte, la Cruz Roja destaca que “cada tres segundos, alguien necesita sangre, y uno de cada dos residentes en España necesitará sangre alguna vez en su vida”. Cuando una persona realiza una donación, se le extraen aproximadamente 450 mililitros de sangre, “lo que se estima que puede salvar hasta tres vidas, ya que cuando la sangre llega al centro de transfusión es divida en tres componentes, hematíes, plasma y plaquetas, que se transfundirán a cada enfermo en función de sus necesidades”, apunta la Prof.ª Villegas.
Según el Ministerio de Sanidad, durante 2025, más de un millón de personas en España participaron en la donación de sangre y componentes sanguíneos, reflejo de un compromiso colectivo que permite sostener esta cadena de vida. “Cada donación cuenta, y cada gota se convierte en una oportunidad para seguir salvando vidas y reforzando los valores que nos unen como sociedad”, señalan fuentes ministeriales.
Sin embargo, lamenta la OMS, muchos países, especialmente los de bajos y medianos ingresos, siguen padeciendo escasez y enfrentándose a dificultades en materia de seguridad, lo que subraya “la importancia de contar con programas sólidos de donación de sangre, un permanente compromiso institucional y una amplia participación comunitaria para garantizar un acceso rápido y equitativo a sangre inocua para todos los que la necesiten”.