
La Prof.ª Mónica Marazuela, académica de número de Endocrinología, Nutrición y Metabolismo de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME), es una de las autoras del libro "Igualdad en Salud", una obra que busca concienciar a los gestores de la sanidad para que garanticen la igualdad en la prevención, el diagnóstico, la atención y el tratamiento de aquellas patologías que afectan mayoritariamente a las mujeres o donde existe una discriminación en la asistencia.
El libro es una iniciativa del Observatorio de Salud y Estudio de la Comunicación y ha sido presentado en el Ministerio de Sanidad e inaugurado por su ministra, Mónica García. "Esta obra quiere mirar de frente a este problema y ponerle nombre y apellidos. La evidencia es clara y las decisiones políticas tienen que ir detrás de la evidencia científica. Tenemos que ver cómo abordamos estas deficiencias e inequidades porque la desigualdad empieza en las raíces, en la brecha de salarios, en los cuidados, y en toda una sociedad en la que la mirada femenina no ha estado en el centro. Las mujeres somos más vulnerables y el sistema nacional de salud debe tener una mirada holística. Este libro es infinitamente valioso porque surge de la escucha y de la evidencia científica con historias reales", afirmó la ministra.
‘Igualdad en Salud’ es una segunda edición actualizada y aumentada del Libro Blanco de Salud y Género ya editado en 2023. Esta nueva obra incorpora 11 nuevos capítulos, artículos de 12 consejeros y consejeras de Sanidad y reúne a más de 60 expertas y expertos que aportan evidencias científicas en más de 25 patologías médicas de alta repercusión para el sistema sanitario español.
El capítulo escrito por la Prof.ª Marazuela se titula "Enfermedad ocular tiroidea (EOT) y su impacto en la mujer". También conocida como orbitopatía tiroidea u orbitopatía asociada a la enfermedad de Graves-Basedow, es una patología autoinmune crónica que afecta a los tejidos orbitarios y que se asocia fundamentalmente a la disfunción tiroidea de origen autoinmune, especialmente al hipertiroidismo secundario a la enfermedad de Graves.
"La EOT se caracteriza por la hinchazón y el enrojecimiento periocular, dolor, sequedad, fotofobia, proptosis/exoftalmos y alteraciones visuales de diversa gravedad, puede generar molestias continuas y afectar al bienestar del paciente. En los casos más avanzados, la afectación puede comprometer de forma irreversible la función visual. Además del impacto funcional, estas manifestaciones producen con frecuencia una alteración de la expresión facial produciendo en algunos casos una desfiguración facial progresiva", manifiesta esta académica, que también es jefa del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital de La Princesa, catedrática de la especialidad en la Universidad Autónoma de Madrid y lidera el Grupo de Investigación en Endocrinología y Nutrición del Instituto de Investigación Sanitaria, IIS-Princesa.
"Como la mayoría de las enfermedades autoinmunes, la EOT también es más frecuente en mujeres, en concreto, cinco veces más prevalente en mujeres que en hombres. Esto está relacionado con factores inmunológicos y hormonales. Sin embargo, los hombres tienden a presentar formas clínicas más graves, con mayor riesgo de compromiso visual y peor respuesta terapéutica", afirma.
La Prof.ª Marazuela analiza en este capítulo la distinta presentación, el diagnóstico, el impacto sobre la calidad de vida y un posible abordaje de la EOT teniendo en cuenta el género. "Se ha visto que la calidad de vida relacionada con la apariencia es significativamente inferior en las mujeres que en los hombres, en parte porque es una enfermedad altamente visible, y también porque los cambios en la apariencia facial constituyen un aspecto relevante para las personas afectadas", asegura.
Según esta experta, "la proptosis, la retracción palpebral y la asimetría ocular alteran de forma significativa la expresión facial y pueden dar lugar a una desfiguración facial que afecta a la autoestima, las relaciones sociales y la percepción de la propia identidad. Las limitaciones visuales y físicas derivadas de la EOT interfieren de forma directa con las actividades cotidianas y la capacidad laboral. También pueden afectar a la lectura y la conducción, lo que deriva en un aumento de las bajas médicas, la discapacidad y la reducción de la productividad, especialmente en pacientes con diplopía o enfermedad moderada-grave".
Este impacto adquiere una dimensión particular entre las mujeres, quienes, además de la carga laboral, asumen también con mayor frecuencia roles de cuidadoras principales en el entorno familiar. "Diversos trabajos han documentado que la alteración de la imagen corporal en la EOT se asocia a ansiedad, depresión, aislamiento social y disminución de la autoestima hasta en más de un 40% de los casos. Debido a ello, resulta pertinente impulsar espacios de apoyo con perspectiva de género, especialmente para mujeres jóvenes en etapas de alta exposición social y laboral", destaca la académica.
¿Se están entonces dando pasos en la dirección correcta a la hora de lograr la igualdad en materia de salud? "Cada vez se avanza más, pero todavía hay un infradiagnóstico en mujeres, por ejemplo, en salud cardiovascular. Además, hay menos estudios realizados con mujeres por una infrarrepresentación de mujeres en ensayos clínicos, por ello hay tratamientos que están diseñados sobre fisiología masculina con menos evidencia específica para mujeres", reconoce.
Por ello, en este sentido, la Prof.ª Marazuela insiste en que sería importante "incorporar perspectivas de género en guías clínicas, como se está empezando a hacer ya en enfermedades cardiovasculares, que la inclusión de mujeres en estudios de investigación fuera equilibrada y se hiciera análisis por sexo, así como hacer formación específica en este aspecto".