REAL ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA DE ESPAÑA

Actualidad Médica 3 de abril de 2026

Medios electrónicos para el control de la sobremedicación en personas mayores

En adultos mayores se prescriben con frecuencia medicamentos potencialmente inadecuados. Aunque las herramientas basadas en historias clínicas electrónicas (HCE) pueden aumentar el uso de medicamentos basados en la evidencia, su capacidad para reducir la prescripción de medicamentos potencialmente inadecuados sigue sin estar clara. A raíz de ello se puso en marcha un estudio que publicó la revista científica JAMA el 29 de enero pasado (Vol.335, Nº 12) cuyo título es ‘Intervención mediante historia clínica electrónica y deprescripción en adultos mayores: ensayo clínico aleatorizado’. La primer firmante del artículo publicado es Julie C. Lauffenburger, investigadora y médica-farmacéutica adscrita a la Facultad de Medicina de Harvard (Boston, Massachusetts) y profesional del Brigham and Women’s Hospital, un hospital universitario especializado en medicina de adultos, con una fuerte actividad asistencial, investigadora y docente que forma parte de Mass General Brigham, el mayor proveedor sanitario de Massachusetts (EE.UU). La doctora Lauffenburger está especializada en farmacoepidemiología, adherencia a la medicación, deprescripción y diseño de ensayos pragmáticos.

El objetivo del estudio que se ha llevado a cabo fue evaluar los efectos de dos intervenciones basadas en HCE -Historias Clínicas Electrónicas-, diseñadas utilizando técnicas de ciencias del comportamiento, sobre la suspensión de medicamentos potencialmente inadecuados en comparación con la atención habitual en pacientes mayores.

En este ensayo clínico aleatorio paralelo de tres grupos, 201 médicos de atención primaria (PCP) de un centro académico de Massachusetts fueron aleatorizados por grupos en noviembre de 2022. El seguimiento finalizó el 15 de marzo de 2024. La intervención se centró en pacientes de PCP aleatorizados que tenían 65 años o más, habían acudido a una consulta con su PCP entre el 10 de noviembre de 2022 y el 15 de marzo de 2024, y a los que se les habían recetado al menos 90 comprimidos de benzodiazepinas, sedantes hipnóticos no benzodiazepínicos o al menos dos medicamentos anticolinérgicos en los últimos 180 días.

Los médicos de cabecera fueron asignados aleatoriamente a la atención habitual (sin intervención) o a una de dos intervenciones secuenciales en la historia clínica electrónica (HCE): una intervención previa al compromiso, en la que se enviaba un mensaje al médico en la HCE durante la primera visita del paciente pidiéndole que iniciara conversaciones sobre la reducción de la medicación, con un segundo mensaje recordatorio en la HCE en la segunda visita del paciente animándole a reducir la medicación; y una intervención de refuerzo, en la que los médicos de cabecera recibieron una notificación animándoles a la suspender algún fármaco  en la primera visita del paciente y un recordatorio en la bandeja de entrada cuatro semanas después.

El resultado principal fue la suspensión de al menos un medicamento en la primera visita del paciente o después de ella, hasta el final del seguimiento. La reducción de la medicación se definió como la interrupción o la disminución gradual de la medicación dirigida por el médico y evaluada a nivel del paciente utilizando los datos de la historia clínica electrónica. Para los análisis se utilizaron ecuaciones de estimación generalizadas con un enlace logarítmico y errores distribuidos binariamente, ajustando por agrupamiento y pruebas múltiples utilizando correcciones de Holm-Bonferroni. De los 1.146 participantes (edad media, 73,6 años [DE, 6,4]; 69,7 % mujeres, seguimiento medio, 289,9 días), 373 (32,5 %) tuvieron al menos una medicación suspendida: 145 (36,8 %) en el grupo de precompromiso, 122 (34,3 %) en el grupo de refuerzo y 106 (26,8 %) en la atención habitual. En comparación con la atención habitual, la suspensión d efármacos innecesarios fue un 40 % más probable (riesgo relativo [RR], 1,40; IC del 95 %, 1,14-1,73; diferencia absoluta, 10,4 %) en el grupo de precompromiso y un 26 % más probable (RR, 1,26; IC del 95 %, 1,01-1,57; diferencia absoluta, 6,5 %) en el grupo de refuerzo. No se notificaron acontecimientos adversos graves a través del sistema de notificación de acontecimientos adversos. Las tasas de mortalidad basadas en la revisión manual de las historias clínicas fueron del 1,4 % en el grupo de precompromiso, del 3,9 % en el grupo de refuerzo y del 1,8 % en el grupo de atención habitual.
            
Las conclusiones del artículo publicado en JAMA respaldan el uso de herramientas de HCE diseñadas según principios de la ciencia del comportamiento para aumentar significativamente las tasas de suspensión de medicamentos potencialmente inadecuados utilizados por los adultos mayores. 

El artículo completo está disponible para subscriptores en la web de JAMA (https://jamanetwork.com/journals/jama/) y se puede acceder en abierto al resumen del mismo en https://jamanetwork.com/journals/jama/article-abstract/2844545#