
A veces, una mujer embarazada necesita operarse por un motivo no relacionado con el embarazo (por ejemplo, una apendicitis o un problema de vesícula). Esto ocurre en, aproximadamente, entre cuatro y diez de cada 1.000 embarazos. Si la operación es urgente, no se debe retrasar por estar embarazada, porque muchas veces es más peligroso no operar que hacerlo. Para llevarlo a cabo con seguridad y teniendo en cuenta que el principal objetivo es cuidar de dos pacientes al mismo tiempo (madre y bebé), hay varios factores fundamentales que se deben tener en cuenta, explicó el Prof. Fernando Gilsanz, académico de número de Anestesiología y Reanimación de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME), en su última sesión científica.
"Las claves son la elección de los fármacos anestésicos más adecuados y minimizar la exposición fetal a los mismos, la duración de la cirugía, preservar la oxigenación materna y la perfusión útero-placentaria, así como conocer las alteraciones fisiológicas del embarazo", afirmó. En este sentido, aclaró, "ningún fármaco anestésico ha demostrado producir malformaciones en humanos y tampoco hay pruebas claras de que cause problemas en el desarrollo cerebral del neonato".
¿Qué tipo de anestesia se prefiere? “Siempre que sea posible, se intenta usar la anestesia regional periférica o del neuroeje (como epidural o anestesia espinal) para minimizar la exposición del feto a los fármacos anestésicos, durante el embarazo es más difícil manejar la vía aérea (intubar), aunque muchas cirugías no se pueden realizar con la anestesia regional y se utiliza la general y los resultados son igual de seguros. Lo importante es mantener el flujo sanguíneo útero placentaria y evitar la hipotensión arterial de la madre”, subrayó el Prof. Gilsanz.
La cirugía no obstétrica en la embarazada precisa de un equipo multidisciplinar que incluya anestesiólogos, cirujanos, ginecólogos y neonatólogos. En cuanto al momento de proceder a la cirugía, "la cirugía en el primer trimestre se acompaña de un aumento del riesgo de aborto espontáneo y en el tercer trimestre aumenta el riesgo de partos prematuros y de bajo peso al nacer", concluyó este académico.