REAL ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA DE ESPAÑA

Actualidad Médica 26 de febrero de 2026

Puede reducirse el daño renal agudo tras la cirugía mayor

La insuficiencia renal aguda (IRA) es una complicación frecuente e importante de la cirugía mayor, pero rara vez se llevan a cabo los cuidados preventivos recomendados. Ante esta importante realidad se ha realizado un trabajo que ha sido difundido por la revista científica The Lancet, en el que se ha evaluado si la utilización de biomarcadores urinarios para identificar a los pacientes con alto riesgo de IRA y la aplicación de una estrategia de cuidados preventivos reducía la IRA en las 72 horas posteriores a la cirugía mayor.

El artículo fue publicado el 13 de diciembre de 2025 (The Lancet, nº 10521, volumen 406) con el título "Una estrategia de atención preventiva para reducir la lesión renal aguda moderada o grave después de una cirugía mayor (BigpAK-2); un ensayo clínico multinacional aleatorizado" y su primer firmante es el Prof. Alexander Zarbock, anestesiólogo e intensivista alemán director del Departamento de Anestesiología, Medicina Intensiva Operativa y Terapia del Dolor del Hospital Universitario de Münster en Alemania. Un clínico-investigador especializado en inmunología y en los mecanismos básicos de las respuestas inflamatorias agudas, con especial foco en lesión renal aguda, sepsis y fallo multiorgánico.

El ensayo denominado ‘BigpAK-2’ llevado a cabo por el grupo de investigación del Prof. Zarbock fue un ensayo clínico aleatorizado multicéntrico realizado en 34 hospitales de Europa. Los pacientes (≥18 años) sometidos a cirugía mayor con alto riesgo de IRA, identificado mediante factores de riesgo clínicos predefinidos y biomarcadores de estrés tubular, fueron asignados aleatoriamente a la atención habitual o a una estrategia de cuidados preventivos según las recomendaciones de las directrices Kidney Disease Improving Global Outcome: monitorización hemodinámica avanzada, optimización del estado volémico y hemodinámico, evitación de fármacos nefrotóxicos y agentes de contraste radiológico, y prevención de la hiperglucemia. El resultado principal fue la aparición de IRA moderada o grave en las 72 horas posteriores a la cirugía, evaluada en la población por intención de tratar. La seguridad se evaluó comparando las tasas de eventos adversos entre los grupos.

Entre el 25 de noviembre de 2020 y el 21 de junio de 2024, se seleccionó a 7.873 pacientes y se asignó aleatoriamente a 1.180 (15,0 %) (589 [49,9 %] al grupo de intervención y 591 [50,1 %] al grupo de control). Entre los 1.176 pacientes disponibles para el análisis del criterio de valoración principal, se produjo una IRA moderada o grave en 84 (14,4 %) pacientes del grupo de intervención y en 131 (22,3 %) pacientes del grupo de control (odds ratio 0,57 [IC del 95 %: 0,40-0,79; p = 0,0002; número necesario a tratar 12 [7-33]). No se observaron diferencias en los acontecimientos adversos. Los eventos adversos más frecuentes fueron fibrilación auricular (50 [8,8 %] en el grupo de intervención frente a 56 [9,7 %] en el grupo de control), arritmias hemodinámicamente relevantes (41 [7,2 %] en el grupo de intervención frente a 50 [8,6 %] en el grupo de control), hemorragia significativa (34 [6,0 %] en el grupo de intervención frente a 31 [5,3 %] en el grupo de control) y regreso no planificado al quirófano (29 [5,1 %] en el grupo de intervención frente a 38 [6,5 %] en el grupo de control).

En las conclusiones del artículo publicado se deja constancia como entre los adultos con alto riesgo de IRA sometidos a cirugía mayor, una estrategia de atención preventiva que consistía en medidas de apoyo y en evitar factores de nefrotoxicidad redujo significativamente la aparición de Insuficiencia Renal Aguda (IRA) moderada o grave sin aumentar los eventos adversos.

El artículo completo está disponible para su consulta en abierto en la Web de The Lancet en https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(25)01717-9/fulltext