
El 22 de octubre del pasado año la revista científica Nature publicó un interesante artículo sobre un tema de investigación emergente en inmunoterapia del cáncer en el que se sugiere que las vacunas de ARNm (como las de Pfizer o Moderna contra COVID-19) podrían potenciar la respuesta inmune contra tumores cuando se combinan con Inhibidores de puntos de Control Inmunitario (ICI). El autor primer firmante del articulo difundido por Nature (nº 647 / año 2025) titulado ‘Las vacunas de ARNm contra el SARS-CoV-2 sensibilizan los tumores al bloqueo de puntos de control inmunitarios’ es el Dr. Adam J. Grippin del Departamento de Oncología Radioterápica del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas, Houston (EE. UU.), institución tanto académica como clínica especializada en tratamientos contra el cáncer y uno de los principales centros oncológicos del mundo.
Los inhibidores de puntos de control inmunitario (ICI) son fármacos que actúan bloqueando vías reguladoras inhibitorias del sistema inmune (principalmente PD-1/PD-L1 y CTLA-4), lo que restaura y potencia la respuesta de los linfocitos T frente a las células tumorales. Algunos de los fármacos de este grupo ya en la práctica terapéutica son inhibidores de PD-1 (Nivolumab, Pembrolizumab, Cemiplimab), Inhibidores de PD-L1 (Atezolizumab, Durvalumab, Avelumab) e inhibidores de CTLA-4 (Ipilimumab).
Estos medicamentos, prolongan la supervivencia en muchos pacientes con cáncer, pero son ineficaces en pacientes sin inmunidad preexistente. Aunque las vacunas personalizadas contra el cáncer basadas en ARNm sensibilizan los tumores a los ICI al dirigir los ataques inmunitarios contra antígenos preseleccionados, dichas vacunas personalizadas se ven limitadas por procesos de fabricación complejos y que requieren mucho tiempo de preparación. En este trabajo, los autores muestran que las vacunas de ARNm dirigidas contra el SARS-CoV-2 también sensibilizan los tumores a los ICI. En modelos preclínicos, las vacunas de ARNm contra el SARS-CoV-2 provocaron un aumento sustancial del interferón tipo I, lo que permitió a las células inmunitarias innatas preparar las células T CD8(+) que se dirigen contra los antígenos asociados a los tumores. Se requiere un tratamiento concomitante con ICI para obtener la máxima eficacia en tumores inmunológicamente fríos, que responden aumentando la expresión de PD-L1. Se observan correlaciones similares de la respuesta a la vacunación en humanos, incluyendo aumentos del interferón tipo I, activación mieloide-linfoide en voluntarios sanos y expresión de PD-L1 en tumores. Además, la administración de vacunas de ARNm contra el SARS-CoV-2 en los 100 días siguientes al inicio del tratamiento con ICI se asocia con una mejora significativa de la mediana y la supervivencia global a tres años en múltiples cohortes retrospectivas de gran tamaño. Este beneficio es similar entre los pacientes con tumores inmunológicamente fríos.
Las conclusiones del artículo expresan como, en conjunto, los resultados demuestran que las vacunas de ARNm disponibles clínicamente que se dirigen a antígenos no relacionados con el tumor son potentes moduladores inmunitarios capaces de sensibilizar los tumores a los ICI.
El artículo completo está disponible en acceso abierto para su consulta en https://www.nature.com/articles/s41586-025-09655-y