REAL ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA DE ESPAÑA

Noticias 23 de enero de 2026

Nueva exposición: Henri Laborit, el médico francés que sentó las bases de la anestesia moderna

El Prof. Luis Pablo Rodríguez, académico de número de Rehabilitación de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME) y catedrático emérito de Medicina Física y Rehabilitación de la Universidad Complutense, es el comisario de ‘Henri Laborit: conciencia, conocimiento e imaginación’, una nueva exposición que ya se encuentra abierta al público en el Museo Infanta Margarita de la Academia y que ha ido acompañada de una sesión científica conmemorativa en la que han participado, además del Prof. Rodríguez, otros expertos nacionales e internacionales como los profesores José Luis Arranz, Juan Tamargo, Javier Aranceta, José Martínez de Oliveira y Miguel Castelo-Branco, quienes han abordado el legado intacto de este investigador, cuyo fallecimiento cumple ahora su 30 aniversario.

Henri Laborit, médico e investigador de la Armada francesa, fue pionero en el desarrollo de la anestesia "tranquilizadora" y de los conceptos de hibernación artificial y protección metabólica. Él sintetizó por primera vez en 1960 el hidroxibutirato de sodio (NaGHB), un derivado natural del ácido γ-aminobutírico (GABA), el principal neurotransmisor inhibidor del sistema nervioso central. Gracias a ello fueron posibles cirugías más largas y seguras y sentó las bases para la anestesia moderna y la reanimación en cuidados intensivos.

"Henri Laborit y sus colaboradores aplicaron el hidroxibutirato de sodio en diversas áreas médicas, entre ellas la anestesia y la reanimación, la neuroprotección y el tratamiento del shock, la psiquiatría y los trastornos del sueño, así como la fisiología del estrés", explica el Prof. Rodríguez.

Durante las décadas de 1960 a 1980, el hidroxibutirato de sodio se empleó de forma experimental y clínica en ginecología y obstetricia, particularmente en Francia, Italia y algunos países de Europa del Este. Sus aplicaciones más destacadas fueron la anestesia obstétrica, la sedación en procedimientos ginecológicos menores, la protección fetal en casos de sufrimiento intrauterino, y los trastornos neurovegetativos del ciclo menstrual. Hoy en día, el hidroxibutirato de sodio mantiene indicaciones médicas restringidas, principalmente al tratamiento de la narcolepsia con cataplexia y el tratamiento del síndrome de abstinencia alcohólica severa en algunos países europeos.

Asimismo, Laborit participó en la introducción de la clorpromazina, el primer neuroléptico moderno, revolucionando el tratamiento de la psicosis y la psiquiatría. "Desarrolló la teoría de la "inhibición de la acción", explicando cómo la imposibilidad de actuar frente al estrés produce trastornos somáticos y psicológicos. Vinculó biología, comportamiento y organización social, proponiendo una visión interdisciplinaria del ser humano", manifiesta este académico.

La exposición muestra libros y elementos utilizados a lo largo de toda su trayectoria profesional, así como su lado más divulgativo y su colaboración con la industria cinematográfica. En la película Mi tío de América (1980), de Alain Resnais, Laborit aparece explicando sus teorías científicas y en ella quedó reflejada su ideología al conectar neurobiología, conducta y sociedad.

"Y es que Laborit era una figura influyente más allá del ámbito científico, ya que su pensamiento se situaba en la intersección entre la neurociencia, la psicología y la filosofía, convirtiéndolo en una figura clave para comprender la relación entre el cerebro, las emociones y la organización social, dedicando gran parte de su vida al estudio de los mecanismos fisiológicos que determinan las reacciones humanas frente a las situaciones de estrés, conflicto o frustración", asegura el Prof. Rodríguez.

Laborit reflexionó profundamente sobre las estruturas de poder, la jerarquía y el comportamiento humano dentro de las organizaciones. En sus obras, como La Nouvelle Grille o Éloge de la fuite (Elogio de la huida), Laborit defendió la idea de que la sociedad moderna condiciona el pensamiento y la acción de las personas a través de sistemas de dominación y competencia, lo que limita su libertad y creatividad.

Para Laborit, comprender el cerebro humano no debía servir solo para tratar enfermedades, sino también para repensar la sociedad. "Sostenía que el ser humano no puede ser verdaderamente libre mientras ignore los mecanismos biológicos y sociales que determinan su conducta, proponiendo una educación basada en el conocimiento del funcionamiento del cerebro, de las emociones y de la cooperación, en lugar de la competencia, y por ello el objetivo de esta exposición es tratar de transmitir todos sus mensajes", concluye su comisario.

 

Lugar y horario de la exposición: Sede de la RANME (calle Arrieta, 12), de lunes a viernes, de 10h a 15h, hasta el próximo 27 de febrero.