Un paciente que presenta una parálisis facial presenta una incapacidad para expresar sus emociones e incluso lesiones a nivel corneal. "La restauración de la motilidad y la protección ocular requieren de un plan de tratamiento basado en las deformidades particulares del rostro y en sus propias preocupaciones", afirmó el Prof. Bernardo Hontanilla, académico de número de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME) en su primera sesión científica después de su toma de posesión en abril de 2024 bajo el título "Reconstrucción quirúrgica estática y dinámica de la parálisis facial". Dependiendo de la causa de la lesión del nervio facial, el nivel al que se produzca, la edad del paciente y el tiempo de evolución de la parálisis, "se han desarrollado técnicas quirúrgicas, fundamentalmente microquirúrgicas, que hacen posible la recuperación de la movilidad facial perdida", explicó. Las técnicas de reconstrucción se han focalizado en tres áreas: la restauración de la función protectora de los párpados para prevenir la úlcera corneal, la reconstrucción de la incontinencia oral del labio inferior y la restauración de la sonrisa. "El correcto enfoque y la experiencia acumulada durante 25 años ha hecho posible la elaboración de un algoritmo para el manejo de este trastorno", reveló este académico que ocupa el sillón 32.