REAL ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA DE ESPAÑA

Notas de Prensa 10 de septiembre de 2026

La harina de algarroba, un alimento tradicional y actualmente en estudio, podría aumentar la sensación de saciedad y evitar los picos de glucosa en pacientes con prediabetes

La harina de algarroba, un alimento tradicional y actualmente en estudio, podría aumentar la sensación de saciedad y evitar los picos de glucosa en pacientes con prediabetes
  • La Dra. Jara Pérez, una investigadora del Foro Teófilo Hernando, una iniciativa de la Real Academia Nacional de Medicina y la Fundación Teófilo Hernando, destaca las propiedades nutricionales de la algarroba por su gran contenido en fibra y polifenoles.
  • Este alimento tradicional y sostenible está siendo estudiado en un nuevo proyecto llamado METACAROB, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, por sus posibles beneficios para pacientes en situación de prediabetes.

Simposio Jóvenes Investigadores

Madrid, 10 de septiembre de 2026. “La harina de algarroba es muy rica en fibra y polifenoles y, además, presenta la particularidad de que ambos están unidos entre sí mediante diversos enlaces químicos. Esto genera lo que llamamos ‘complejo fibra-polifenol’ y resulta muy interesante en salud, especialmente en personas en situación de prediabetes y diabetes”, aseguró la Dra. Jara Pérez, investigadora del Foro Teófilo Hernando, una iniciativa de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME) y la Fundación Teófilo Hernando, durante el Simposio Jóvenes Investigadores celebrado en la Academia recientemente, con la presencia de la Prof.ª Ana Sánchez Fructuoso, académica de número de Nefrología de la RANME, como coordinadora.

La algarroba es el fruto del algarrobo, un árbol mediterráneo que se cultivaba en el antiguo Egipto. Pertenece a la familia de las leguminosas, por tanto, la algarroba está formada por una vaina que recubre las semillas. Esas semillas se emplean en la industria alimentaria para obtener un aditivo, la goma garrofín, con propiedades espesantes. “Pero la vaina que envuelve esas semillas, normalmente desechada, es una fuente extraordinaria de fibra y polifenoles”, aseguró la Dra. Pérez, quien explicó que tradicionalmente ha sido considerado un alimento para el ganado o como comida “de pobres” durante la posguerra española, lo que llevó a una bajada de su consumo durante décadas y por ello hoy en día no forma parte de la dieta habitual de ninguna población.

A juicio de esta investigadora, la fibra y los polifenoles son los grandes desconocidos. “La fibra se relaciona solo con ‘ir mejor al baño’, pero la sociedad no sabe que esta parte de los alimentos vegetales que no llegamos a absorber tiene interacciones con nuestra microbiota, y tampoco conoce la relevancia que tiene en cuanto a la reducción del riesgo de diversas enfermedades crónicas”, apuntó.

Respecto a los polifenoles, son compuestos presentes en todos los alimentos de origen vegetal y con múltiples efectos beneficiosos, “como la modulación de la microbiota o la reducción de la inflamación, por lo que poseen efectos beneficiosos frente al riesgo cardiovascular y la diabetes tipo 2”, matizó.

La Dra. Pérez, también investigadora del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), detalló los estudios ya realizados y en marcha en la actualidad. “Hemos desarrollado estudios en animales de experimentación y en personas. En ratas diabéticas, un estudio que dirigieron las doctoras Sonia Ramos y Mª Ángeles Martín, también del ICTAN, demostró que la suplementación con una mezcla de cacao puro -otro alimento muy beneficioso- y harina de algarroba en su dieta mejoraba su metabolismo de la glucosa, las alteraciones cardíacas y las funciones de la microbiota intestinal. Y en un estudio piloto en personas con diabetes tipo 2 que recibían esa misma mezcla se vio, entre otros aspectos, que aumentaba la sensación de saciedad”, sostuvo. En estos momentos, añadió, “las tres estamos desarrollando, junto a otros colaboradores, un nuevo proyecto llamado METACAROB, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, centrado exclusivamente en la harina de algarroba, en un contexto de prediabetes”.

Como los estudios en humanos son escasos, la Dra. Jara recordó que aún no es posible indicar una cantidad recomendada de consumo, pero “desde el punto de vista de la seguridad, la harina de algarroba es un alimento tradicional que puede consumirse sin problemas por una persona con diabetes en el contexto de una alimentación saludable como fuente de fibra y polifenoles”. Eso sí, aclaró la investigadora, hay que tener especial cuidado con aquellas recetas de repostería que combinan la harina de algarroba con harinas refinadas y grasas de mala calidad ya que, en este caso, deja de ser una opción saludable.

Frente a la pregunta de si la algarroba podría sustituir totalmente al cacao, esta investigadora del Foro Teófilo Hernando destacó que ambos comparten un aspecto visual y culinario muy similar, y son alimentos de origen vegetal que aportan cantidades importantes de fibra y compuestos antioxidantes beneficiosos para la salud. Sin embargo, “no se trata de elegir entre uno y otro, sino de alternarlos en la dieta”, manifestó, aunque concluyó con este mensaje: “La algarroba es una opción medioambientalmente mucho más interesante, con menor impacto ecológico que el cultivo del cacao porque, de hecho, el cultivo del algarrobo tiene efectos beneficiosos en suelos con alto riesgo de desertización”.

NOTA DE PRENSA